
Después de no pocos esfuerzos, con sus conocimientos científicos y por qué no decirlo, sus experiencias alquímicas, consiguió reunir sustancia molecular de un cerebro y demás tejidos fundamentales para estructurar un organismo.
Trabajó como nunca, aglutinando elementos, disponiendo de todo un arsenal de experimentos anteriores que tampoco le sirvieron de mucha utilidad, y por más empeño que puso no pudo conseguir darle vida.
Entonces cambió de escenario y especialmente de pensamiento, pero su objetivo seguía siendo prácticamente el mismo, la obtención de una creación.
Dispuso de una mesa, de una silla, papel, lápiz y un ordenador de última generación, aunque en la informática nunca encontró grandes soluciones.
Como tenía algo de misógino, no se llevaba muy bien con sus musas; nunca le aportaron algo que era fundamental: la inspiración.
En aquellas negativas circunstancias, ya tan reincidentes, fué imposible engendrar un libro.
Trabajó como nunca, aglutinando elementos, disponiendo de todo un arsenal de experimentos anteriores que tampoco le sirvieron de mucha utilidad, y por más empeño que puso no pudo conseguir darle vida.
Entonces cambió de escenario y especialmente de pensamiento, pero su objetivo seguía siendo prácticamente el mismo, la obtención de una creación.
Dispuso de una mesa, de una silla, papel, lápiz y un ordenador de última generación, aunque en la informática nunca encontró grandes soluciones.
Como tenía algo de misógino, no se llevaba muy bien con sus musas; nunca le aportaron algo que era fundamental: la inspiración.
En aquellas negativas circunstancias, ya tan reincidentes, fué imposible engendrar un libro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario